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«No existe sabio que lo sepa todo, ni ignorante que no sepa nada».


28 de diciembre de 2025

Carta de Dios

¿Sientes el latido de tu corazón? Muy bien. ¿Puedes ver tu corazón latiendo como señal de vida? Excelente. No soy una entidad que puede decirte que existo o no pero sí puedo hacerte llegar un mensaje fuerte y claro mediante estas líneas:

¡Deja ya de rezar, deja ya de darte golpes en el pecho! Lo único que te pido es que salgas a disfrutar de la vida, que goces y cantes; que hagas arte y llores, que rías. Quiero que desde ya mismo dejes de juzgar a todo y a todos, de echar culpas, de ofender a otros y en general, de provocar caos.

Arregla primero tu Hogar, a eso que llamas Casa y Familia. Luego podrás arreglar las de otras personas. He dejado las estrellas en el firmamento como muestra de amor, las flores del campo como señal de vida, el amanecer y el atardecer para que me puedas ver, si tú quieres; las aves que cantan y el murmullo de la brisa para que me oigas. He dejado los frutos y nada se te ha negado para que siempre me recuerdes y sepas ante todas las cosas el pacto sagrado que tenemos: que tú me ames tanto como yo te amo a cada instante.

Olvida por un momento los Templos y las Iglesias. Mi hogar está en las montañas, en los bosques, en los ríos, lagos, presas, playas, desiertos, glaciares y más. Allí es donde me gusta vivir. Con eso te expreso mi amor por ti. Mi hogar está en ti, en las ciudades desde luego. Está incluso en aquella persona que no te da el paso en la calle o avenida, en todo ser vivo que habita esta Tierra, en todas las cosas que puedes ver, sentir y que existen. Hasta en lo intangible.

No tengo a mi cargo sacerdotes, líderes, pastores, maestros, rabinos, misioneros, imanes o mensajeros. No busques tu camino con ellos; la vida se trata de encontrar tu camino mirando hacia tu interior descubriéndolo sólo a través de ti. No siguiendo a otros hombres o mujeres, pero no te limito a inspirarte en las mentes más brillantes del mundo.

Nunca, jamás podrás hallarme con textos sagrados de las religiones, como la Biblia (Cristianismo, Judaísmo), el Corán (Islam), los Vedas y Upanishads (Hinduismo), el Canon Pali/Tipitaka (Budismo), la Torá (Judaísmo), y el Guru Granth Sahib (Sijismo), o en otros textos parecidos si antes no puedes leerme en un amanecer, en un paisaje, en una mirada como la de tus padres o en los ojos de tus hijos o de cualquier otro ser humano, incluso de cualquier ser vivo que esté en tu entorno.

Deja de culparme de tu vida, por tus acciones u omisiones. Eres tú y sólo tú responsable de encadenarte a las vibraciones negativas como el odio, el egoísmo o el rencor, la vanidad, los celos y todas esas etiquetas a las que les das significado. Sólo eres tú quien ha decidido sufrir, porque el dolor es inevitable.

Eres absolutamente libre para crear en tu vida un cielo o un infierno. Eso depende de ti. Te he dado la capacidad para hacerlo y más. No te puedo decir qué sigue después de esta vida, no lo entenderías ya que de hacerlo eliminaría toda la magia que has descubierto, pero si tú decides aceptarlo, te puedo aconsejar que vivas cada momento como si fuera el último día, como si no existiera nada después, como si sólo tuvieras una única oportunidad para ser, amar y vivir.

Existo en la medida que tú quieras que exista, puedes darme una imagen o un templo si eso deseas. Aclaro, no lo deseo, ni lo necesito para que creas si quiera en mí, quiero que adores a la vida y a tu propio ser. Quiero que respetes a tu cuerpo como a el templo que es. Debes creer en el respeto a tu Madre Naturaleza y a tu Padre Tiempo. En el amor y en el dar, lejos de juzgar y arrebatar, de apoderarte de todo cuanto miran tus ojos, sienten tus manos y oyen tus oídos, sin dejar de lado los otros sentidos que tienes.

Quiero que conozcas las vibraciones cósmicas cuando le das un beso a un ser amado o a una persona que estás mirando, sea en su sonrisa o en las ventanas del alma de tus padres, hijos, hermanos, familia, amigos o extraños.

Si en realidad deseas buscarme, contactarme o pedirme respuestas, busca primero dentro de ti y descubrirás la verdadera magia porque yo soy parte de ti como tú eres parte de mí. Sólo así entenderás como funciona el Universo.

Con amor y cariño, de mí para ti.




10 de abril de 2022

Permítete ser feliz

Date permiso para separarte de personas que te traten con brusquedad, presiones o violencia. No aceptes ni la brusquedad ni mucho menos la violencia aunque vengan de tus padres amigos o pareja. Tampoco de tus hijos, tu jefe, ni de nadie. Las personas bruscas o violentas quedan ya, desde este momento fuera de mi vida.

Me considero un ser humano que trata con consideración y respeto a los demás. Merezco también consideración y respeto. Tú, que lees esto ahora, también lo mereces.

Permítete no ser “el alma de la fiesta”, el que pone el entusiasmo en las situaciones, ni ser la persona que pone el calor humano en el hogar, la que está dispuesta al diálogo para resolver conflictos cuando los demás ni siquiera lo intentan. No hemos nacido para entretener y dar energía a los demás a costa de agotarnos: no has nacido para estimularles con tal de que continúen a tu lado.

Mi propia existencia, mi ser; ya es valioso. Si quieren continuar a mi lado las personas que me quieren deben aprender a valorarme. Mi presencia ya es suficiente: no he de agotarme haciendo más. Así también tú.

Me doy permiso para no tolerar exigencias desproporcionadas en el trabajo. No voy a cargar con responsabilidades que corresponden a otros y que tienen tendencia a desentenderse. Si las exigencias de mis superiores son desproporcionadas hablaré con ellos clara y serenamente.

Date permiso para dejar que se desvanezcan los miedos que te infundieron tus padres y las personas que te educaron. El mundo no es sólo hostilidad, engaño o agresión: hay también mucha belleza y alegría inexplorada. Abandona los miedos conocidos y arriésgate a explorar las aventuras por conocer.

Más vale lo bueno que se ha ido conociendo y lo mejor que aún está por conocer. Piensa: "voy a explorar sin angustia".

Permítete no agotarte intentando ser una persona excelente. No soy perfecto, nadie es perfecto y la perfección es oprimente. Permítete rechazar las ideas que te inculcaron en la infancia intentando que te amoldaras a los esquemas ajenos, intentando obligarte a ser perfecto: un hombre o una mujer sin fisuras, rígidamente irreprochable. Es decir: inhumano.

Asume plenamente tu derecho a defenderte, a rechazar la hostilidad ajena, a no ser tan correcto como quieren; y asume tu derecho a poner límites y barreras a algunas personas sin sentirte culpable. No has nacido para ser la víctima de nadie.

No sufras angustia esperando una llamada de teléfono, una palabra amable o un gesto de consideración. Afírmate como una persona no adicta a la angustia. No esperes a que vengan esas consideraciones desde el exterior. Y no esperes encerrado o recluido ni en casa, ni en un pequeño círculo de personas de las que depender.

Al contrario de lo que me enseñaron en la infancia, pienso que la vida es una experiencia de abundancia. Empiezo por reconocer mis valores. El resto vendrá solo. No espero de fuera.

Y no tienes que estar al día en muchas cuestiones de la vida: no necesitas tanta información, tantas aplicaciones en tu teléfono, tanta película de cine, tanto periódico, tanto libro, tanta música. Decide no intentar absorber el exceso de información. Permítete no querer saberlo todo y no aparentar que estás al día en todo o en casi todo.

Saborea las cosas de la vida que tu cuerpo y tu mente pueden asimilar con un ritmo tranquilo. Decide profundizar en todo cuanto ya tienes y eres. Con lo que eres es más que suficiente. Y aún sobra, tampoco está mal querer ser mejor. Tómalo en cuenta.

Date permiso para ser inmune a los elogios o alabanzas desmesurados: las personas que se exceden en consideración resultan abrumadoras. Y dan tanto porque quieren recibir mucho más a cambio. Yo prefiero las relaciones menos densas.

Permítete ser auténtico. No te impongas soportar situaciones y convenciones sociales que agotan, que te disgustan o que no deseas. No te esfuerces por complacer. Si intentan presionarte para que hagas lo que tu cuerpo y tu mente no quieren hacer, afírmate tranquila y firmemente diciendo que no. Es sencillo y liberador acostumbrarse a decir “no”.

Elige lo que te da salud, paz y vitalidad. Te haces más fuerte y más sereno cuando tus decisiones las expresas como forma de decir lo que quieres o no quieres, y no como forma de despreciar las elecciones de otros. No me justificaré: si estoy alegre, lo estoy; si estoy menos alegre, lo estoy; si un día señalado del calendario es socialmente obligatorio sentirse feliz, yo estaré como estaré. Piénsalo así y permítete ser feliz.

Permítete estar tal como te sientas bien contigo mismo, contigo misma y no como te ordenan las costumbres y los que te rodean: lo “normal” y lo “anormal” en los estados emocionales los establece uno. No hay más.



1 de noviembre de 2021

Todavía no termina

Esperar a que llegue el momento perfecto para hacer las cosas que anhelamos, es una forma de vivir en una eterna espera a que "algo mágico" pase y sufrir grandes decepciones cuando esto no ocurre. Estamos iniciando el penúltimo mes del año y ya muchas personas han comenzado a posponer proyectos, propósitos y actividades. "Ya se acabó el año", "el que viene lo hago", "ya no hay tiempo", son algunas expresiones muy comunes que están abundando por estas fechas. Lo cierto es que eso no es verdad. Todavía no termina; aún tenemos dos meses más para cerrar con broche de oro este año. Sesenta días más para terminar de cumplir aquellos objetivos planteados desde principios de año, tiempo más que suficiente para imponerse a la vida, crear hábitos, cambiar otros y extinguir algunos más.

Ciertamente hay muchas ocasiones en las que por una cadena de eventos, inexplicablemente llegan resultados y cosas justo en el momento ideal, pero siempre por consecuencia de algo que hacemos o nos abstenemos de realizar.

Los momentos ideales no existen. Por supuesto que podemos acotar probabilidades, acercarnos lo más posible a nuestro objetivo pero igual en un segundo el rumbo puede cambiar y llevarnos en su cauce sin que se pueda hacer algo al respecto. No hay momentos  perfectos, o quizá todos los tiempos sean ideales, todo depende del cristal con que se miran.

Si algo no ocurre como queremos en su momento es porque algún aprendizaje trae detrás; todas las situaciones buenas y malas traen algo en consecuencia. Un factor muy influyente en la toma de decisiones es la intuición misma que si le hiciéramos caso, nuestras decisiones serían más acertadas, pero ésta siempre se ve afectada por el temor. El miedo que nos mantiene alerta pero a menudo dejamos que nos afecte demasiado.

Cuando pensamos mucho tiempo en llevar a cabo algo o para decidir tenemos que preguntarle a muchas personas, claramente algo no está funcionando correctamente. Omitamos pensar que este año ya terminó y dejemos de poner excusas y pretextos para terminar nuestros objetivos trazados. Todavía no termina este ciclo, aún puede sorprendernos este 2021.