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«No existe sabio que lo sepa todo, ni ignorante que no sepa nada».


28 de diciembre de 2025

Carta de Dios

¿Sientes el latido de tu corazón? Muy bien. ¿Puedes ver tu corazón latiendo como señal de vida? Excelente. No soy una entidad que puede decirte que existo o no pero sí puedo hacerte llegar un mensaje fuerte y claro mediante estas líneas:

¡Deja ya de rezar, deja ya de darte golpes en el pecho! Lo único que te pido es que salgas a disfrutar de la vida, que goces y cantes; que hagas arte y llores, que rías. Quiero que desde ya mismo dejes de juzgar a todo y a todos, de echar culpas, de ofender a otros y en general, de provocar caos.

Arregla primero tu Hogar, a eso que llamas Casa y Familia. Luego podrás arreglar las de otras personas. He dejado las estrellas en el firmamento como muestra de amor, las flores del campo como señal de vida, el amanecer y el atardecer para que me puedas ver, si tú quieres; las aves que cantan y el murmullo de la brisa para que me oigas. He dejado los frutos y nada se te ha negado para que siempre me recuerdes y sepas ante todas las cosas el pacto sagrado que tenemos: que tú me ames tanto como yo te amo a cada instante.

Olvida por un momento los Templos y las Iglesias. Mi hogar está en las montañas, en los bosques, en los ríos, lagos, presas, playas, desiertos, glaciares y más. Allí es donde me gusta vivir. Con eso te expreso mi amor por ti. Mi hogar está en ti, en las ciudades desde luego. Está incluso en aquella persona que no te da el paso en la calle o avenida, en todo ser vivo que habita esta Tierra, en todas las cosas que puedes ver, sentir y que existen. Hasta en lo intangible.

No tengo a mi cargo sacerdotes, líderes, pastores, maestros, rabinos, misioneros, imanes o mensajeros. No busques tu camino con ellos; la vida se trata de encontrar tu camino mirando hacia tu interior descubriéndolo sólo a través de ti. No siguiendo a otros hombres o mujeres, pero no te limito a inspirarte en las mentes más brillantes del mundo.

Nunca, jamás podrás hallarme con textos sagrados de las religiones, como la Biblia (Cristianismo, Judaísmo), el Corán (Islam), los Vedas y Upanishads (Hinduismo), el Canon Pali/Tipitaka (Budismo), la Torá (Judaísmo), y el Guru Granth Sahib (Sijismo), o en otros textos parecidos si antes no puedes leerme en un amanecer, en un paisaje, en una mirada como la de tus padres o en los ojos de tus hijos o de cualquier otro ser humano, incluso de cualquier ser vivo que esté en tu entorno.

Deja de culparme de tu vida, por tus acciones u omisiones. Eres tú y sólo tú responsable de encadenarte a las vibraciones negativas como el odio, el egoísmo o el rencor, la vanidad, los celos y todas esas etiquetas a las que les das significado. Sólo eres tú quien ha decidido sufrir, porque el dolor es inevitable.

Eres absolutamente libre para crear en tu vida un cielo o un infierno. Eso depende de ti. Te he dado la capacidad para hacerlo y más. No te puedo decir qué sigue después de esta vida, no lo entenderías ya que de hacerlo eliminaría toda la magia que has descubierto, pero si tú decides aceptarlo, te puedo aconsejar que vivas cada momento como si fuera el último día, como si no existiera nada después, como si sólo tuvieras una única oportunidad para ser, amar y vivir.

Existo en la medida que tú quieras que exista, puedes darme una imagen o un templo si eso deseas. Aclaro, no lo deseo, ni lo necesito para que creas si quiera en mí, quiero que adores a la vida y a tu propio ser. Quiero que respetes a tu cuerpo como a el templo que es. Debes creer en el respeto a tu Madre Naturaleza y a tu Padre Tiempo. En el amor y en el dar, lejos de juzgar y arrebatar, de apoderarte de todo cuanto miran tus ojos, sienten tus manos y oyen tus oídos, sin dejar de lado los otros sentidos que tienes.

Quiero que conozcas las vibraciones cósmicas cuando le das un beso a un ser amado o a una persona que estás mirando, sea en su sonrisa o en las ventanas del alma de tus padres, hijos, hermanos, familia, amigos o extraños.

Si en realidad deseas buscarme, contactarme o pedirme respuestas, busca primero dentro de ti y descubrirás la verdadera magia porque yo soy parte de ti como tú eres parte de mí. Sólo así entenderás como funciona el Universo.

Con amor y cariño, de mí para ti.




10 de abril de 2022

Permítete ser feliz

Date permiso para separarte de personas que te traten con brusquedad, presiones o violencia. No aceptes ni la brusquedad ni mucho menos la violencia aunque vengan de tus padres amigos o pareja. Tampoco de tus hijos, tu jefe, ni de nadie. Las personas bruscas o violentas quedan ya, desde este momento fuera de mi vida.

Me considero un ser humano que trata con consideración y respeto a los demás. Merezco también consideración y respeto. Tú, que lees esto ahora, también lo mereces.

Permítete no ser “el alma de la fiesta”, el que pone el entusiasmo en las situaciones, ni ser la persona que pone el calor humano en el hogar, la que está dispuesta al diálogo para resolver conflictos cuando los demás ni siquiera lo intentan. No hemos nacido para entretener y dar energía a los demás a costa de agotarnos: no has nacido para estimularles con tal de que continúen a tu lado.

Mi propia existencia, mi ser; ya es valioso. Si quieren continuar a mi lado las personas que me quieren deben aprender a valorarme. Mi presencia ya es suficiente: no he de agotarme haciendo más. Así también tú.

Me doy permiso para no tolerar exigencias desproporcionadas en el trabajo. No voy a cargar con responsabilidades que corresponden a otros y que tienen tendencia a desentenderse. Si las exigencias de mis superiores son desproporcionadas hablaré con ellos clara y serenamente.

Date permiso para dejar que se desvanezcan los miedos que te infundieron tus padres y las personas que te educaron. El mundo no es sólo hostilidad, engaño o agresión: hay también mucha belleza y alegría inexplorada. Abandona los miedos conocidos y arriésgate a explorar las aventuras por conocer.

Más vale lo bueno que se ha ido conociendo y lo mejor que aún está por conocer. Piensa: "voy a explorar sin angustia".

Permítete no agotarte intentando ser una persona excelente. No soy perfecto, nadie es perfecto y la perfección es oprimente. Permítete rechazar las ideas que te inculcaron en la infancia intentando que te amoldaras a los esquemas ajenos, intentando obligarte a ser perfecto: un hombre o una mujer sin fisuras, rígidamente irreprochable. Es decir: inhumano.

Asume plenamente tu derecho a defenderte, a rechazar la hostilidad ajena, a no ser tan correcto como quieren; y asume tu derecho a poner límites y barreras a algunas personas sin sentirte culpable. No has nacido para ser la víctima de nadie.

No sufras angustia esperando una llamada de teléfono, una palabra amable o un gesto de consideración. Afírmate como una persona no adicta a la angustia. No esperes a que vengan esas consideraciones desde el exterior. Y no esperes encerrado o recluido ni en casa, ni en un pequeño círculo de personas de las que depender.

Al contrario de lo que me enseñaron en la infancia, pienso que la vida es una experiencia de abundancia. Empiezo por reconocer mis valores. El resto vendrá solo. No espero de fuera.

Y no tienes que estar al día en muchas cuestiones de la vida: no necesitas tanta información, tantas aplicaciones en tu teléfono, tanta película de cine, tanto periódico, tanto libro, tanta música. Decide no intentar absorber el exceso de información. Permítete no querer saberlo todo y no aparentar que estás al día en todo o en casi todo.

Saborea las cosas de la vida que tu cuerpo y tu mente pueden asimilar con un ritmo tranquilo. Decide profundizar en todo cuanto ya tienes y eres. Con lo que eres es más que suficiente. Y aún sobra, tampoco está mal querer ser mejor. Tómalo en cuenta.

Date permiso para ser inmune a los elogios o alabanzas desmesurados: las personas que se exceden en consideración resultan abrumadoras. Y dan tanto porque quieren recibir mucho más a cambio. Yo prefiero las relaciones menos densas.

Permítete ser auténtico. No te impongas soportar situaciones y convenciones sociales que agotan, que te disgustan o que no deseas. No te esfuerces por complacer. Si intentan presionarte para que hagas lo que tu cuerpo y tu mente no quieren hacer, afírmate tranquila y firmemente diciendo que no. Es sencillo y liberador acostumbrarse a decir “no”.

Elige lo que te da salud, paz y vitalidad. Te haces más fuerte y más sereno cuando tus decisiones las expresas como forma de decir lo que quieres o no quieres, y no como forma de despreciar las elecciones de otros. No me justificaré: si estoy alegre, lo estoy; si estoy menos alegre, lo estoy; si un día señalado del calendario es socialmente obligatorio sentirse feliz, yo estaré como estaré. Piénsalo así y permítete ser feliz.

Permítete estar tal como te sientas bien contigo mismo, contigo misma y no como te ordenan las costumbres y los que te rodean: lo “normal” y lo “anormal” en los estados emocionales los establece uno. No hay más.



1 de noviembre de 2021

Todavía no termina

Esperar a que llegue el momento perfecto para hacer las cosas que anhelamos, es una forma de vivir en una eterna espera a que "algo mágico" pase y sufrir grandes decepciones cuando esto no ocurre. Estamos iniciando el penúltimo mes del año y ya muchas personas han comenzado a posponer proyectos, propósitos y actividades. "Ya se acabó el año", "el que viene lo hago", "ya no hay tiempo", son algunas expresiones muy comunes que están abundando por estas fechas. Lo cierto es que eso no es verdad. Todavía no termina; aún tenemos dos meses más para cerrar con broche de oro este año. Sesenta días más para terminar de cumplir aquellos objetivos planteados desde principios de año, tiempo más que suficiente para imponerse a la vida, crear hábitos, cambiar otros y extinguir algunos más.

Ciertamente hay muchas ocasiones en las que por una cadena de eventos, inexplicablemente llegan resultados y cosas justo en el momento ideal, pero siempre por consecuencia de algo que hacemos o nos abstenemos de realizar.

Los momentos ideales no existen. Por supuesto que podemos acotar probabilidades, acercarnos lo más posible a nuestro objetivo pero igual en un segundo el rumbo puede cambiar y llevarnos en su cauce sin que se pueda hacer algo al respecto. No hay momentos  perfectos, o quizá todos los tiempos sean ideales, todo depende del cristal con que se miran.

Si algo no ocurre como queremos en su momento es porque algún aprendizaje trae detrás; todas las situaciones buenas y malas traen algo en consecuencia. Un factor muy influyente en la toma de decisiones es la intuición misma que si le hiciéramos caso, nuestras decisiones serían más acertadas, pero ésta siempre se ve afectada por el temor. El miedo que nos mantiene alerta pero a menudo dejamos que nos afecte demasiado.

Cuando pensamos mucho tiempo en llevar a cabo algo o para decidir tenemos que preguntarle a muchas personas, claramente algo no está funcionando correctamente. Omitamos pensar que este año ya terminó y dejemos de poner excusas y pretextos para terminar nuestros objetivos trazados. Todavía no termina este ciclo, aún puede sorprendernos este 2021.


6 de septiembre de 2021

Rosh Hashaná, el año nuevo judío

Hoy se celebra el año nuevo judío desde la aparición de la primera estrella de este lunes 6 de septiembre hasta la tarde de este miércoles, dando comienzo a esta festividad en la que el pueblo hebreo festeja sus 5782 años. En esta ocasión la "solemnización", que significa "Cabeza del Año", se celebra durante dos días comenzando el 1° de Tishrei, que es el primer mes del año judío. Es el aniversario de la creación de Adán y Eva, quienes fueron el primer hombre y la primera mujer que existieron.

Y a propósito de esta celebración, leía en la mañana una oración judía extraordinaria que quiero compartir:

"Que tus despertares te despierten. Y que al despertarte, el día que comienza te entusiasme. Que tengas la lucidez de concentrarte y de rescatar lo más positivo de cada persona que se cruce en tu camino. Y que no te olvides de saborear la comida, detenidamente aunque sólo se trate de pan y agua.

Y que encuentres algún momento durante el día, aunque sea corto y breve para elevar tu mirada hacia lo alto y agradecer, por el milagro de la salud, ese misterio y fantástico equilibrio interno. Y que logres expresar el amor que sientes por tus seres queridos. Y que tus brazos, abracen. Y que tus besos, besen. Y que los atardeceres te sorprendan y que nunca dejen de maravillarte.

Y que no confundas tu trabajo con tu vida, ni tampoco el valor de las cosas con su precio. Como un pequeñísimo homenaje al misterio de la vida que nos acoge, nos abraza y nos bendice".


31 de mayo de 2021

Hacia una nueva era

Hace un año que no escribía por aquí. El 2020 fue un año que siempre recordaremos porque marcó nuestras vidas, las transformó. Poco a poco, el encierro y el aislamiento fueron una realidad con la que tendríamos que aprender a vivir muchos de nosotros. 

Los días, semanas y meses fueron transcurriendo, lo que iba a ser temporal, se tornó en un año y luego más. Los "semáforos" que las autoridades idearon de rojo a verde para alertarnos de los contagios, de las muertes diarias y del peligro de enfermarse, fueron cambiando muy lentamente, estando el color verde muy lejos de ocurrir. La “normalidad” del cómo antes nos movíamos, estudiábamos, trabajábamos, y nos relacionábamos, no ha regresado del todo, ni regresará.

El mundo como lo conocíamos ya no existe; ya es otro. Emprendimos muchos cambios y nuevos procesos que nos han obligado a desarrollar, con creatividad y sin miedo, diversas maneras de vivir, sentir, aprender y convivir. 

Echo de menos esa libertad de ir a cualquier parte sin temor a enfermarse, he extrañado la presencia de muchas personas, principalmente de mi familia. Se echa de menos la cercanía, los abrazos, los besos. ¡Y qué decir de ver a los ojos sin depender de una pantalla! Desde nuestros hogares, muchos de nosotros hemos visto y vivido el cambio de estaciones. Floreaban las plantas cuando iniciamos esta transición y hoy de nuevo están gloriosas y los árboles reverdecen. No olvidaré jamás la ausencia de varios seres queridos que dejaron este mundo. 

Pienso que la gran mayoría, desde que toda actividad se suspendió, hemos tenido esta oportunidad de reflexionar y a poco más de esta experiencia, como individuos, como país y como esa universalidad de seres humanos, estamos en un proceso de cambios que tomarán tiempo pero confío que con el tiempo serán positivos. Aceptar nuestra interdependencia, ver la destrucción que hemos causado a nuestro frágil planeta, percibir el deber que tenemos todos de contribuir a corregir, comprometernos a vivir reconociendo la importancia de los valores y nuestro ejemplo, aceptando que cada uno tenemos la obligación de participar en la transformación que deseamos ver en nuestra sociedad.

Hacia una nueva era, no te olvides de observar el amanecer por lo menos una vez al año, y si vas a estrechar la mano de alguien, hazlo con firmeza, y mira a la gente de frente a los ojos. Desconfía de los fanfarrones: nadie alardea de lo que le sobra. Recuerda los cumpleaños de la gente que te importa, por simple que parezca, que alguien recuerde fechas importantes, es un detalle especial.

Otro consejo: evita a las personas negativas; por trillado que suene, siempre tienen un problema para cada solución. Procura en su lugar, mantenerte rodeado de personas inteligentes y que tengan actitud positiva. Siempre he creído que no existe una segunda oportunidad para causar una buena primera impresión.

Algo muy importante: no hagas comentarios sobre el peso de una persona, ni le digas a alguien que está perdiendo el cabello. Esas personas ya lo saben. Recuerda que se logra más de las personas por medio del estímulo que del reproche, es decir, dile al débil que es fuerte y lo verás hacer fuerza. La motivación es indispensable.

Nunca hay que prometer algo, si no se está dispuesto a cumplir. Aprendiendo eso y poniéndolo en práctica, seremos mejores personas. Hay que hacer lo que sea correcto, sin importar lo que otros piensen. Sé que a veces no hay nada más difícil que responder a las preguntas de los necios.

Aprende a mirar a la gente desde sus sandalias y no desde las tuyas. Ubica tus pretensiones en el marco de tus posibilidades. Escuché un proverbio que dice: "sin deudas, sin peligro". Aprende también a compartir con los demás y descubre la alegría de ser útil a tu prójimo. Acude a tus compromisos a tiempo. La puntualidad es el respeto por el tiempo ajeno.

No perdamos nunca el sentido del humor y aprendamos a reírnos de nuestros propios defectos. No esperemos tampoco que otro sepa lo que se quiere si no lo dices, aunque el silencio sea a veces la mejor respuesta a muchas interrogantes.

No deseches nunca una buena idea porque no te gusta de quien venga, pero cuando necesites un consejo profesional, pídelo a profesionales y no a amigos. Aprende a distinguir quiénes son tus amigos y quiénes son tus enemigos; ya sabes lo que dicen: "hay que tener a nuestros amigos cerca..."

Nunca hay que envidiar, la envidia es el homenaje que la mediocridad le rinde al talento. Y recuerda que la felicidad no es una meta sino un camino: disfruta mientras lo recorres, sobre todo en esta nueva era. Ahora, que si no quieres sentirte frustrado, no te pongas metas imposibles.

La gente más feliz no necesariamente tiene lo mejor de todo, simplemente disfruta al máximo de todo lo que se encuentra en el camino, sea mucho o sea poco.


31 de mayo de 2020

Sé como el agua

Vacía tu mente, sé amorfo, moldeable, como el agua, diría el maestro Bruce Lee. Si pones agua en una taza, se convierte en la taza; si pones agua en una botella, se convierte en la botella; si la pones en una tetera, se convierte en la tetera. El agua puede fluir o puede aplastar. Por eso, sé como el agua, ya que el agua que corre nunca se estanca, así es que hay que seguir fluyendo, como todo en esta vida.
Mucho se ha hablado de la vida de Bruce Lee, un verdadero personaje de origen chino. Afirmaba que, cuando enseñaba artes marciales, en realidad enseñaba autoconocimiento, y la gente no acudía a él para aprender a vapulear al prójimo, sino para saber expresarse a través de su cuerpo.
“Hay quien controla demasiado sus movimientos, pero con el exceso de control sólo se consigue estar demasiado preocupado por la ejecución.” La idea era que cuando se descarga la mente de la responsabilidad de tener que controlar todo lo que hace el cuerpo, los movimientos fluyen libremente, con naturalidad, y esa experiencia permite al practicante conocerse a sí mismo.
Él se preguntaba: ¿cómo puedes expresarte sinceramente en cada momento? En realidad, para él, las artes marciales consisten en saber expresarse con sinceridad, algo muy difícil de conseguir. El artista marcial que logra esta sinceridad, no permanece en tensión, esta relajado, como ausente, pero atento a lo que pueda ocurrir, de esa manera:
“... yo no doy el golpe... el golpe se da solo”.
Bruce Lee criticaba los dogmas de las diferentes escuelas, ya que en lugar de creerse en poder de la verdad sobre las artes marciales, mejor las enfrentaba. Quien seguía una u otra escuela se convertía en un producto de esa escuela, mientras que lo idóneo es no tener un estilo, expresión siempre de un esquema cristalizado y estático, de esa manera, rechazando ser producto de un estilo, se entraba en un proceso de crecimiento continuo.
La idea de la dualidad en el ser humano también estaba presente en su filosofía de las artes marciales. Él afirmaba que, por un lado, se tiene el instinto natural, que es irracional; y por otro, la necesidad de ser consciente. En ese sentido, defendía que hay que combinar ambas tendencias en armonía, logrando un difícil equilibrio. Si te inclinas hacia el extremo de lo instintivo eres poco científico, la experiencia se escapa de las manos. Y si te inclinas al extremo de no confiar en ti mismo y querer controlarlo todo, entonces te conviertes en un autómata, en una máquina que ejecuta movimientos pesados y previsibles. Para él, eso era perder, en gran medida, la condición de humano. Había que combinar bien ambas tendencias.
“... no se trata de ser puramente natural, o puramente innatural, el ideal es la innaturalidad natural, o la naturalidad innatural.”
Para Bruce Lee, la vida era un proceso de autoanálisis lleno de retos y de crecimiento paso a paso, día tras día. Los desafíos tenían un significado, lo importante no es su dificultad, sino nuestra reacción ante ellos, cómo nos dominan o son dominados por nosotros.
Si uno se siente seguro, a gusto consigo mismo, podrá enfrentar sin miedo los retos. Por eso, hay que ser uno mismo, saber expresarse y tener fe en lo que somos, en nuestras posibilidades.
El mayor error que podía cometerse era buscar un personaje que tenga esas características e intentar imitarle.
“... la gente copia los comportamientos, y no empieza por la raíz de su propio ser, no se preguntan ¿cómo puedo ser yo mismo?”
La vida era para él como un juego, una ilusión. No hay que dejarse cegar por ella, no hay que copiar moldes anteriores por muy buenos que sean, ni aprender de memoria enseñanzas dogmáticas que nos alejan de la frescura y espontaneidad propia del ser humano.
Reitero esta extraordinaria frase: “Vacía tu mente, sé amorfo, moldeable, como el agua. Si pones agua en una taza, se convierte en la taza; si pones agua en una botella, se convierte en la botella; si la pones en una tetera, se convierte en la tetera. El agua puede fluir o puede aplastar. Sé como el agua. Amigo mío, el agua que corre nunca se estanca, así es que hay que seguir fluyendo”.


17 de mayo de 2020

El eremita astuto

Quiero compartir con ustedes, un cuento clásico indio sobre el peligro del ego, que me pareció muy interesante. A ver qué les parece.
Hace algún tiempo existió un eremita —una persona que vive sola en un lugar deshabitado, especialmente para dedicar su vida a la oración y al sacrificio  muy peculiar. Sus cabellos eran blancos como la espuma y su rostro aparecía surcado con esas profundas arrugas que delatan más de un siglo de vida. Sin embargo, su mente continuaba sagaz y despierta, y su cuerpo flexible como un lirio. A costa de someterse a toda suerte de disciplinas y austeridades, había obtenido un asombroso dominio sobre sus facultades y desarrollado portentosos poderes psíquicos. Pese a todo, aún no había logrado debilitar su arrogante ego. 
Cierto día, Yama, el Señor de la Muerte, envió a uno de sus emisarios para que atrapase al eremita y lo condujese a su reino. El ermitaño, con su desarrollado poder clarividente y consciente de que la Muerte no era clemente con nadie, intuyó las intenciones de su emisario y, experto en el arte de la ubicuidad, proyectó treinta y nueve formas idénticas a la suya. Cuando el enviado de la parca llegó, contempló, estupefacto, cuarenta cuerpos iguales y, como le fue imposible detectar el cuerpo verdadero, no pudo apresar al sagaz eremita y llevárselo consigo.
El emisario de la muerte regresó junto a Yama, su señor, y le expuso lo acontecido con una gran sensación de fracaso. El poderoso Señor de la Muerte se quedó pensativo durante unos instantes. Acercó sus labios al oído de su mensajero y le dio algunas instrucciones de gran precisión. Una sonrisa asomó por el rostro, siempre circunspecto, del ayudante de la Muerte, que puso en marcha hacia donde habitaba el eremita. De nuevo, éste, con su tercer ojo altamente desarrollado y perceptivo, intuyó que se aproximaba el mandado de la parca. En unos instantes, reprodujo el truco anterior y recreó treinta y nueve formas exactas a la suya. El emisario de la muerte se encontró con cuarenta cuerpos idénticos. Siguiendo las instrucciones de Yama, su señor, exclamó:
Muy bien, muy bien. ¡Qué gran proeza!— Y tras un breve silencio, agregó:—aunque… sin duda, has cometido un pequeño error. Entonces el ermitaño, herido en su orgullo, se apresuró a preguntar:
 —¿Y cuál es ese error?
Así fue como el mensajero del Señor de la Muerte pudo atrapar el cuerpo real del eremita y conducirlo sin demora a las tenebrosas moradas de la muerte.
El Maestro concluye: «El ego abre el camino hacia la muerte y nos obliga a vivir de espaldas a la realidad de nuestra esencia, nuestro verdadero Ser. Sin ego eres el que jamás has dejado de ser».

7 de mayo de 2020

Aprende más y ganarás más

Una idea muy sencilla y práctica para pasar al siguiente nivel es la siguiente: para ganar más, se necesita aprender más. La compensación que obtengas de quien te emplea, se determinará por la plusvalía que aportes. Cuanto más sabes, más valioso eres. Para ganar más, aprende más. Lee más que tus competidores, estudia más que ellos, prepárate mejor, esfuérzate más, sé mejor cada día, ten más éxito.

Recuerdo de mi época de estudiante universitario, justo cuando comenzaba en los inicios de la pasantía en Derecho, que pregunté al Jefe de aquel Bufete, qué requería para asegurar un futuro prometedor con esa Firma. No se me olvida la respuesta: "Mi amigo, sé alguien tan entendido, competente, apasionado y brillante en tu especialidad, que este Despacho no pueda funcionar sin ti. Conviértete en alguien indispensable".

Sin duda, un consejo espectacular. El conocimiento precede a la elección, la cual a su vez precede al resultado. En la medida que vas aprendiendo a identificar qué es lo mejor que puedes hacer, desarrollas habilidades únicas. Con mayor conocimiento, puedes tomar mejores decisiones. Y con mejores decisiones, puedes estar seguro de que verás llegar resultados óptimos.

Invertir en aprender y en mejorar tus aptitudes a niveles de excelencia, es la mejor inversión que podrás hacer. Sé un maestro de tu arte y alcanzarás la grandeza.

Te pido encarecidamente, a ti que lees estas líneas, que no me digas que estás demasiado ocupado para dedicar, al menos, una hora diaria en aprender algo, en leer, en estudiar algo nuevo e ignorar hoy menos que ayer. Algunas de las personas más brillantes y admirables que conozco, leen muchísimo, se cultivan diariamente, ejercitan su cuerpo pero también su espíritu, escuchan música o adquieren algún conocimiento en línea.

Hay mucha gente que está ocupada estando ocupada. Cambia y pasa de estar ocupado a conseguir resultados. Da hoy el primer paso. Te sugiero que en lugar de quedarte viendo series, películas y videos en YouTube esta noche, dedica el tiempo a leer.

Aprende qué dicen las figuras más destacadas de tu profesión para mantenerse en lo más alto. Lee y estudia cosas de tu predilección. Aprende a aportar mayor bienestar a tu vida. Conviértete en un maestro en el uso de tu tiempo. Podrías vivir tu vida de forma más plena.



3 de mayo de 2020

El niño que pudo hacerlo

Quiero compartir un cuento breve, que encierra una maravillosa enseñanza para los niños, principalmente. Con él, se puede transmitir a ellos y a los adultos, una gran lección. Y es, que luchen por conseguir sus propias metas y sueños; que no escuchen a aquellos que les dicen que no podrán lograrlo.

Este cuento, es una adaptación de uno muy popular y conocido, por Eloy Moreno, que se engloba dentro del libro Cuentos para entender el mundo.

Dos niños llevaban toda la mañana patinando sobre un lago helado cuando, de pronto, el hielo se rompió y uno de ellos cayó al agua. La corriente interna lo desplazó unos metros por debajo de la parte helada, por lo que para salvarlo la única opción que había era romper la capa que lo cubría.

Su amigo comenzó a gritar pidiendo ayuda, pero al ver que nadie acudía buscó rápidamente una piedra y comenzó a golpear el hielo con todas sus fuerzas.

Golpeó, golpeó y golpeó hasta que consiguió abrir una grieta por la que metió el brazo para agarrar a su compañera y salvarla. A los pocos minutos, avisados por los vecinos que habían oído los gritos de socorro, llegaron los bomberos. Cuando les contaron lo ocurrido, no paraban de preguntarse cómo aquel niño tan pequeño había sido capaz de romper una capa de hielo tan gruesa.

—Es imposible que con esas manos lo haya logrado, es imposible, no tiene la fuerza suficiente. ¿Cómo ha podido conseguirlo? comentaban entre ellos.

Un anciano que estaba por los alrededores, al escuchar la conversación, se acercó a los bomberos.

Yo sí sé cómo lo hizo dijo.

¿Cómo? respondieron sorprendidos.

No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo.


29 de abril de 2020

Anzuelo de amor

No te estoy poniendo un anzuelo,
para que piques y caigas en él.

Solo te pongo mi corazón,
para que tú lo puedas coger.

Y sólo te pongo de cebo
todo el amor que siento.

Soy marino, marinero; yo así lo quiero;
tú eres mi mar, mi nave y mi puerto.

Quiero ser el capitán de tus pensamientos,
y también, el patrón de tus deseos.

Me gustan los vientos suaves y las aguas gélidas,
con torbellinos, abordajes y hasta con truenos.

Anzuelo de amor son para mí, tus besos.



19 de abril de 2020

Consejos en tiempos de crisis

No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y a los países porque la crisis trae progreso y coraje en sí; la creatividad nace de la angustia, el coraje nace de la angustia así como el día nace de la noche más oscura. Recordemos que aún estando en las más sombrías aflicciones, no hay que desesperarse ya que de las nubes negras cae agua limpia y fecundante.

Quien supera la crisis, se supera a sí mismo sin quedar superado, quien le atribuye a la crisis sus fracasos, tropiezos y penurias violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. Las personas negativas siempre tienen un problema para cada solución. Quien le atribuye a las crisis toda su mala suerte o su mala fortuna le está dando más poder a todo lo que es problema que a su coraje y poder interno.

La verdadera crisis en los países es la que se conoce como "pereza" e "ignorancia" para encontrar salidas y soluciones. Ambas son el peor mal de todos los tiempos. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos no hay coraje y sin éste la vida es una lenta agonía. Sin crisis todo viento es caricia; hablar de crisis es promoverla y callar la crisis es evocar el conformismo. En lugar de ello, tengamos coraje, acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no luchar por superarla. De no luchar por nuestros sueños incansablemente hasta lograrlos.

Mi consejo en estos tiempos difíciles es que debemos creer mientras otros están dudando. Planeemos y construyamos mientras otros están jugando y perdiendo el tiempo. Si queremos salir adelante en estos tiempos de crisis que estamos pasando por la pandemia, y en cualquier momento de nuestras vidas, debemos tomar acción. Siempre quejándonos de todo y a la vez fingiendo no darle importancia a nada. Vivimos de esperanzas pero no sabemos ni qué esperamos, diría Julio Cortázar.

Lee mientras otros están durmiendo. Estudia mientras otros están perdiendo el tiempo. Decide mientras otros están demorando. Planea mientras otros están solo soñando. Empieza mientras otros están procrastinando. Trabaja mientras otros están deseando. Ahorra mientras otros están despilfarrando. Escucha mientras otros están hablando. Sonríe mientras otros están amargados. Da cumplidos sinceros mientras otros están criticando y solo juzgando. Perdona mientras otros están guardando rencor y odio. Ama y da lo mejor de ti cada día. Y ante todo, persiste mientras otros están desistiendo.

La realidad es siempre más bondadosa que la historia que contamos acerca de ella.


1 de agosto de 2019

Instrucciones para una mejor vida

«No entiendo por qué estoy “bajoneado” si lo tengo todo para ser feliz». Esto me lo comentaba uno de mis clientes el otro día. «Debería ver las cosas de forma positiva pero no me sale». Decía otra, bajando la vista al suelo como si acabase de realizar una confesión de lo más vergonzante.

El inicio de un nuevo mes es el pretexto perfecto para compartir con ustedes algunas directrices, extraídas de un libro que acabo de leer que se llama “Cuentos con Alma” de la autora Rosario Gómez. A ver qué les parece.

I. Come sano; la alimentación es básica para una buena salud.
II. Dale a la gente más de lo que espera y hazlo con gusto.
III. Memoriza tu poema favorito.
IV. Manéjate desde la confianza, elimina la necesidad, descansa justo lo que tu cuerpo te pide.
V. Cuando digas te amo, manifiéstalo desde la verdad de tus sentimientos.
VI. Cuando digas lo siento, mira a la persona a los ojos.
VII. Mantén un noviazgo el tiempo que te permita conocerte, antes de casarte.
VIII. Cree en el amor a primera vista.
IX. Jamás te burles de los sueños de los demás.
X. Ama profunda y apasionadamente.
XI. Frente a los desacuerdos, analízate... Recuerda que para que haya guerra, se necesitan dos.
XII. Deja de juzgar, criticar destructivamente y de apuntar con el dedo.
XIII. Habla lentamente y piensa lo que dices... Recuerda que el pensamiento es energía.
XIV. Cuando alguien te haga una pregunta que no quieres responder, sonríe y siéntete a salvo.
XV. Recuerda que el más grande amor y los mayores logros involucran mayores riesgos.
XVI. Llama a tu madre y a tu abuela, por favor.
XVII. Di salud cuando escuches a alguien estornudar y ten la certeza de que por ahí está un ángel.
XVIII. Cuando sientes que pierdes, contacta con la lección que ese instante te regala.
XIX. Recuerda: respeto a ti mismo, respeto a los demás, responsabilidad para todas tus acciones.
XX. Una disputa jamás puede dañar una gran amistad.
XXI. Cuando te des cuenta de que has cometido un error, toma medidas inmediatas para corregirlo.
XXII. Sonríe cuando respondas al teléfono. Quien llama lo podrá escuchar en tu voz.
XXIII. Cásate con una persona que guste de conversar. Cuando se hagan viejos, sus habilidades de conversación serán más importantes que cualquier otra.
XXIV. Pasa algún tiempo en soledad, pero no mucho tiempo.
XXV. Abre tus brazos al cambio, sin desprenderte de tus valores ni de tus principios.
XXVI. Recuerda que el silencio es, a veces, la mejor respuesta.
XXVII. Lee más libros y ve menos televisión. Visita más museos, ve al teatro.
XXVIII. Vive una vida buena, honorable e intensa. Luego, cuando te hagas mayor y recuerdes el pasado, verás cómo la disfrutarás por segunda vez.
XXIX. Confía en Dios. Cree. Llénate de las mejores energías y pensamientos.
XXX. Una atmósfera armoniosa y amorosa en tu hogar es importante. Tú puedes crearla.
XXXI. Ante desacuerdos con tus seres queridos, céntrate en la situación presente. No traigas de vuelta el pasado.
XXXII. Lee entre líneas.
XXXIII. Comparte tu conocimiento. Venimos a sembrar, no a cosechar nada más.
XXXIV. Sé gentil y consciente con el planeta, cuídalo. Es nuestro hogar.
XXXV. Aborda el amor y la cocina con un cierto temerario abandono.
XXXVI. Jamás interrumpas cuando estás siendo halagado o insultado.
XXXVII. Ocúpate de tus propios asuntos, antes de los de otros.
XXXVIII. Cierra los ojos cuando beses, es una forma de conectar alma con alma.
XXXIX. Una vez al año, por lo menos, visita algún lugar donde nunca hayas estado.
XL. Si ganas mucho dinero, ayuda a otros mientras estés con vida. Es la mayor satisfacción que la fortuna puede dar.
XLI. Recuerda que el no conseguir lo que quieres, cuando eres congruente, tiene que ver con los planes de la perfección divina.
XLII. Aprende todas las reglas y rompe alguna sin causar daño a nadie.
XLIII. Ten presente que la mejor de las relaciones es aquella donde el amor entre dos personas es más grande que la necesidad del uno por el otro.
XLIV. Sopesa tu éxito en la medida de lo que tuviste que renunciar para obtenerlo.
XLV. Reza. Hay un poder inconmensurable en la oración. Dios siempre te escuchará.


20 de julio de 2019

Las trampas del Ego

La Universidad de Bradford en Reino Unido ha realizado diversos estudios en los que han llegado a la conclusión de que el 62% de las personas que creen tener siempre la razón, se ven afectados por el estrés y la ira, lo que afecta a su sistema inmunológico. Y además, las personas que no saben controlar su ego y defienden su opinión sin escuchar a otras personas, suelen ser fuente de conflictos con amigos, familiares, pareja o compañeros de trabajo. 

Si tú crees que es más “espiritual”, “sano” y “correcto” andar en bicicleta o utilizar el transporte público para moverse, eso está bien, pero si juzgas a alguien que conduce su auto, entonces estás en una trampa del ego.

Si crees que lo mejor es no ver la Televisión porque crea problemas en tu mente, eso está bien, pero si juzgas a quienes todavía la ven, entonces también estás en una trampa del ego.

Si crees que es más “espiritual” y “saludable” evitar chismes o patrañas, a los medios de comunicación y las “malas noticias” en general, pero juzgas a aquellos que leen o ven estas cosas, entonces estás en una trampa del ego.

Si ahora, también crees que es más “sano” practicar Yoga, convertirse en vegetariano, comprar solo alimentos orgánicos, comprar cristales, hacer meditación, usar ropa “hippie”, visitar templos sagrados o museos y leer libros sobre iluminación espiritual, pero enjuicias a quien no hace esto, entonces tu estás atrapado en una trampa del ego.

Estar siempre consciente para sentirte superior. La idea de que tú eres superior es la indicación más grande que te encuentras en una trampa de tus egos. El ego quiere venir a través de la puerta de atrás. No siempre por delante.

Tendrás una idea noble, cómo empezar a practicar Yoga y luego cambia, para servir al objetivo de sentirte superior a los demás. Empezarás a menospreciar a aquellos que no están siguiendo tu “camino espiritual”. Superioridad, juicio y sentencia. Estas son las trampas del ego.

¿Ustedes qué piensan? Hacer prejuicios y críticas destructivas, nunca he considerado que sean la clave del éxito, sino más bien, del propio fracaso.