Bienvenidos
«No existe sabio que lo sepa todo, ni ignorante que no sepa nada».
28 de diciembre de 2025
Carta de Dios
10 de abril de 2022
Permítete ser feliz
Date permiso para separarte de personas que te traten con brusquedad, presiones o violencia. No aceptes ni la brusquedad ni mucho menos la violencia aunque vengan de tus padres amigos o pareja. Tampoco de tus hijos, tu jefe, ni de nadie. Las personas bruscas o violentas quedan ya, desde este momento fuera de mi vida.
Me considero un ser humano que trata con consideración y respeto a los demás. Merezco también consideración y respeto. Tú, que lees esto ahora, también lo mereces.
Permítete no ser “el alma de la fiesta”, el que pone el entusiasmo en las situaciones, ni ser la persona que pone el calor humano en el hogar, la que está dispuesta al diálogo para resolver conflictos cuando los demás ni siquiera lo intentan. No hemos nacido para entretener y dar energía a los demás a costa de agotarnos: no has nacido para estimularles con tal de que continúen a tu lado.
Mi propia existencia, mi ser; ya es valioso. Si quieren continuar a mi lado las personas que me quieren deben aprender a valorarme. Mi presencia ya es suficiente: no he de agotarme haciendo más. Así también tú.
Me doy permiso para no tolerar exigencias desproporcionadas en el trabajo. No voy a cargar con responsabilidades que corresponden a otros y que tienen tendencia a desentenderse. Si las exigencias de mis superiores son desproporcionadas hablaré con ellos clara y serenamente.
Date permiso para dejar que se desvanezcan los miedos que te infundieron tus padres y las personas que te educaron. El mundo no es sólo hostilidad, engaño o agresión: hay también mucha belleza y alegría inexplorada. Abandona los miedos conocidos y arriésgate a explorar las aventuras por conocer.
Más vale lo bueno que se ha ido conociendo y lo mejor que aún está por conocer. Piensa: "voy a explorar sin angustia".
Permítete no agotarte intentando ser una persona excelente. No soy perfecto, nadie es perfecto y la perfección es oprimente. Permítete rechazar las ideas que te inculcaron en la infancia intentando que te amoldaras a los esquemas ajenos, intentando obligarte a ser perfecto: un hombre o una mujer sin fisuras, rígidamente irreprochable. Es decir: inhumano.
Asume plenamente tu derecho a defenderte, a rechazar la hostilidad ajena, a no ser tan correcto como quieren; y asume tu derecho a poner límites y barreras a algunas personas sin sentirte culpable. No has nacido para ser la víctima de nadie.
No sufras angustia esperando una llamada de teléfono, una palabra amable o un gesto de consideración. Afírmate como una persona no adicta a la angustia. No esperes a que vengan esas consideraciones desde el exterior. Y no esperes encerrado o recluido ni en casa, ni en un pequeño círculo de personas de las que depender.
Al contrario de lo que me enseñaron en la infancia, pienso que la vida es una experiencia de abundancia. Empiezo por reconocer mis valores. El resto vendrá solo. No espero de fuera.
Y no tienes que estar al día en muchas cuestiones de la vida: no necesitas tanta información, tantas aplicaciones en tu teléfono, tanta película de cine, tanto periódico, tanto libro, tanta música. Decide no intentar absorber el exceso de información. Permítete no querer saberlo todo y no aparentar que estás al día en todo o en casi todo.
Saborea las cosas de la vida que tu cuerpo y tu mente pueden asimilar con un ritmo tranquilo. Decide profundizar en todo cuanto ya tienes y eres. Con lo que eres es más que suficiente. Y aún sobra, tampoco está mal querer ser mejor. Tómalo en cuenta.
Date permiso para ser inmune a los elogios o alabanzas desmesurados: las personas que se exceden en consideración resultan abrumadoras. Y dan tanto porque quieren recibir mucho más a cambio. Yo prefiero las relaciones menos densas.
Permítete ser auténtico. No te impongas soportar situaciones y convenciones sociales que agotan, que te disgustan o que no deseas. No te esfuerces por complacer. Si intentan presionarte para que hagas lo que tu cuerpo y tu mente no quieren hacer, afírmate tranquila y firmemente diciendo que no. Es sencillo y liberador acostumbrarse a decir “no”.
Elige lo que te da salud, paz y vitalidad. Te haces más fuerte y más sereno cuando tus decisiones las expresas como forma de decir lo que quieres o no quieres, y no como forma de despreciar las elecciones de otros. No me justificaré: si estoy alegre, lo estoy; si estoy menos alegre, lo estoy; si un día señalado del calendario es socialmente obligatorio sentirse feliz, yo estaré como estaré. Piénsalo así y permítete ser feliz.
Permítete estar tal como te sientas bien contigo mismo, contigo misma y no como te ordenan las costumbres y los que te rodean: lo “normal” y lo “anormal” en los estados emocionales los establece uno. No hay más.
1 de noviembre de 2021
Todavía no termina
Esperar a que llegue el momento perfecto para hacer las cosas que anhelamos, es una forma de vivir en una eterna espera a que "algo mágico" pase y sufrir grandes decepciones cuando esto no ocurre. Estamos iniciando el penúltimo mes del año y ya muchas personas han comenzado a posponer proyectos, propósitos y actividades. "Ya se acabó el año", "el que viene lo hago", "ya no hay tiempo", son algunas expresiones muy comunes que están abundando por estas fechas. Lo cierto es que eso no es verdad. Todavía no termina; aún tenemos dos meses más para cerrar con broche de oro este año. Sesenta días más para terminar de cumplir aquellos objetivos planteados desde principios de año, tiempo más que suficiente para imponerse a la vida, crear hábitos, cambiar otros y extinguir algunos más.
Ciertamente hay muchas ocasiones en las que por una cadena de eventos, inexplicablemente llegan resultados y cosas justo en el momento ideal, pero siempre por consecuencia de algo que hacemos o nos abstenemos de realizar.
Los momentos ideales no existen. Por supuesto que podemos acotar probabilidades, acercarnos lo más posible a nuestro objetivo pero igual en un segundo el rumbo puede cambiar y llevarnos en su cauce sin que se pueda hacer algo al respecto. No hay momentos perfectos, o quizá todos los tiempos sean ideales, todo depende del cristal con que se miran.
Si algo no ocurre como queremos en su momento es porque algún aprendizaje trae detrás; todas las situaciones buenas y malas traen algo en consecuencia. Un factor muy influyente en la toma de decisiones es la intuición misma que si le hiciéramos caso, nuestras decisiones serían más acertadas, pero ésta siempre se ve afectada por el temor. El miedo que nos mantiene alerta pero a menudo dejamos que nos afecte demasiado.
Cuando pensamos mucho tiempo en llevar a cabo algo o para decidir tenemos que preguntarle a muchas personas, claramente algo no está funcionando correctamente. Omitamos pensar que este año ya terminó y dejemos de poner excusas y pretextos para terminar nuestros objetivos trazados. Todavía no termina este ciclo, aún puede sorprendernos este 2021.
6 de septiembre de 2021
Rosh Hashaná, el año nuevo judío
Y a propósito de esta celebración, leía en la mañana una oración judía extraordinaria que quiero compartir:
"Que tus despertares te despierten. Y que al despertarte, el día que comienza te entusiasme. Que tengas la lucidez de concentrarte y de rescatar lo más positivo de cada persona que se cruce en tu camino. Y que no te olvides de saborear la comida, detenidamente aunque sólo se trate de pan y agua.
31 de mayo de 2021
Hacia una nueva era
Hace un año que no escribía por aquí. El 2020 fue un año que siempre recordaremos porque marcó nuestras vidas, las transformó. Poco a poco, el encierro y el aislamiento fueron una realidad con la que tendríamos que aprender a vivir muchos de nosotros.
Los días, semanas y meses fueron transcurriendo, lo que iba a ser temporal, se tornó en un año y luego más. Los "semáforos" que las autoridades idearon de rojo a verde para alertarnos de los contagios, de las muertes diarias y del peligro de enfermarse, fueron cambiando muy lentamente, estando el color verde muy lejos de ocurrir. La “normalidad” del cómo antes nos movíamos, estudiábamos, trabajábamos, y nos relacionábamos, no ha regresado del todo, ni regresará.
El mundo como lo conocíamos ya no existe; ya es otro. Emprendimos muchos cambios y nuevos procesos que nos han obligado a desarrollar, con creatividad y sin miedo, diversas maneras de vivir, sentir, aprender y convivir.
Echo de menos esa libertad de ir a cualquier parte sin temor a enfermarse, he extrañado la presencia de muchas personas, principalmente de mi familia. Se echa de menos la cercanía, los abrazos, los besos. ¡Y qué decir de ver a los ojos sin depender de una pantalla! Desde nuestros hogares, muchos de nosotros hemos visto y vivido el cambio de estaciones. Floreaban las plantas cuando iniciamos esta transición y hoy de nuevo están gloriosas y los árboles reverdecen. No olvidaré jamás la ausencia de varios seres queridos que dejaron este mundo.
Pienso que la gran mayoría, desde que toda actividad se suspendió, hemos tenido esta oportunidad de reflexionar y a poco más de esta experiencia, como individuos, como país y como esa universalidad de seres humanos, estamos en un proceso de cambios que tomarán tiempo pero confío que con el tiempo serán positivos. Aceptar nuestra interdependencia, ver la destrucción que hemos causado a nuestro frágil planeta, percibir el deber que tenemos todos de contribuir a corregir, comprometernos a vivir reconociendo la importancia de los valores y nuestro ejemplo, aceptando que cada uno tenemos la obligación de participar en la transformación que deseamos ver en nuestra sociedad.
Hacia una nueva era, no te olvides de observar el amanecer por lo menos una vez al año, y si vas a estrechar la mano de alguien, hazlo con firmeza, y mira a la gente de frente a los ojos. Desconfía de los fanfarrones: nadie alardea de lo que le sobra. Recuerda los cumpleaños de la gente que te importa, por simple que parezca, que alguien recuerde fechas importantes, es un detalle especial.
Otro consejo: evita a las personas negativas; por trillado que suene, siempre tienen un problema para cada solución. Procura en su lugar, mantenerte rodeado de personas inteligentes y que tengan actitud positiva. Siempre he creído que no existe una segunda oportunidad para causar una buena primera impresión.
Algo muy importante: no hagas comentarios sobre el peso de una persona, ni le digas a alguien que está perdiendo el cabello. Esas personas ya lo saben. Recuerda que se logra más de las personas por medio del estímulo que del reproche, es decir, dile al débil que es fuerte y lo verás hacer fuerza. La motivación es indispensable.
Nunca hay que prometer algo, si no se está dispuesto a cumplir. Aprendiendo eso y poniéndolo en práctica, seremos mejores personas. Hay que hacer lo que sea correcto, sin importar lo que otros piensen. Sé que a veces no hay nada más difícil que responder a las preguntas de los necios.
Aprende a mirar a la gente desde sus sandalias y no desde las tuyas. Ubica tus pretensiones en el marco de tus posibilidades. Escuché un proverbio que dice: "sin deudas, sin peligro". Aprende también a compartir con los demás y descubre la alegría de ser útil a tu prójimo. Acude a tus compromisos a tiempo. La puntualidad es el respeto por el tiempo ajeno.
No perdamos nunca el sentido del humor y aprendamos a reírnos de nuestros propios defectos. No esperemos tampoco que otro sepa lo que se quiere si no lo dices, aunque el silencio sea a veces la mejor respuesta a muchas interrogantes.
No deseches nunca una buena idea porque no te gusta de quien venga, pero cuando necesites un consejo profesional, pídelo a profesionales y no a amigos. Aprende a distinguir quiénes son tus amigos y quiénes son tus enemigos; ya sabes lo que dicen: "hay que tener a nuestros amigos cerca..."
Nunca hay que envidiar, la envidia es el homenaje que la mediocridad le rinde al talento. Y recuerda que la felicidad no es una meta sino un camino: disfruta mientras lo recorres, sobre todo en esta nueva era. Ahora, que si no quieres sentirte frustrado, no te pongas metas imposibles.
La gente más feliz no necesariamente tiene lo mejor de todo, simplemente disfruta al máximo de todo lo que se encuentra en el camino, sea mucho o sea poco.
31 de mayo de 2020
Sé como el agua
17 de mayo de 2020
El eremita astuto
7 de mayo de 2020
Aprende más y ganarás más
Aprende qué dicen las figuras más destacadas de tu profesión para mantenerse en lo más alto. Lee y estudia cosas de tu predilección. Aprende a aportar mayor bienestar a tu vida. Conviértete en un maestro en el uso de tu tiempo. Podrías vivir tu vida de forma más plena.
3 de mayo de 2020
El niño que pudo hacerlo
Dos niños llevaban toda la mañana patinando sobre un lago helado cuando, de pronto, el hielo se rompió y uno de ellos cayó al agua. La corriente interna lo desplazó unos metros por debajo de la parte helada, por lo que para salvarlo la única opción que había era romper la capa que lo cubría.
29 de abril de 2020
Anzuelo de amor
Y sólo te pongo de cebo
19 de abril de 2020
Consejos en tiempos de crisis
Lee mientras otros están durmiendo. Estudia mientras otros están perdiendo el tiempo. Decide mientras otros están demorando. Planea mientras otros están solo soñando. Empieza mientras otros están procrastinando. Trabaja mientras otros están deseando. Ahorra mientras otros están despilfarrando. Escucha mientras otros están hablando. Sonríe mientras otros están amargados. Da cumplidos sinceros mientras otros están criticando y solo juzgando. Perdona mientras otros están guardando rencor y odio. Ama y da lo mejor de ti cada día. Y ante todo, persiste mientras otros están desistiendo.
1 de agosto de 2019
Instrucciones para una mejor vida
20 de julio de 2019
Las trampas del Ego
Si tú crees que es más “espiritual”, “sano” y “correcto” andar en bicicleta o utilizar el transporte público para moverse, eso está bien, pero si juzgas a alguien que conduce su auto, entonces estás en una trampa del ego.
¿Ustedes qué piensan? Hacer prejuicios y críticas destructivas, nunca he considerado que sean la clave del éxito, sino más bien, del propio fracaso.












