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«No existe sabio que lo sepa todo, ni ignorante que no sepa nada».


4 de septiembre de 2010

¿QUÉ IMPLICA SER VALIENTE?

En estos últimos días he compartido con todos quienes leen este espacio algunos de los tantos valores que distinguen al ser humano de las cucarachas, aquello que nos hace distintos a las bestias. Y en esta ocasión me quiero remitir a la valentía.

Hay que arriesgarlo todo, la vida necesita inmenso valor. Los cobardes simplemente existen, no viven porque toda su vida esta basada en el miedo y eso es peor que la muerte. Viven en una clase de paranoia y tienen miedo de todo y no solamente de cosas reales sino también de cosas irreales; le tienen miedo al infierno, a los fantasmas, a Dios, tienen miedo de mil y una cosas que ellos mismos u otros como ellos se han imaginado.

Es tanto el miedo que vivir se hace imposible y sólo los valientes pueden vivir, el primer paso para aprender es el valor. A pesar de todos los miedos, uno debe empezar a vivir y ¿por qué se necesita valor para vivir? Pues porque la vida es inseguridad; si les das demasiada importancia a la seguridad, a la estabilidad, a lo seguro permanecerás confinado en un pequeño rincón casi en una prisión fijada por ti mismo. Será segura esa prisión pero no tendrá vida, será segura tu vida pero no tendrá ni aventura ni éxtasis. La vida consiste en explorar, en ir hacia lo desconocido, en alcanzar las estrellas, en animarse, en hacer lo nuevo, en dejar atrás el pasado.

Se valiente y sacrifícalo todo por la vida, nada vale más que ella. No sacrifiques tu vida por pequeñas cosas, cosas insignificantes como el dinero, la seguridad económica, la estabilidad en una relación; nada de eso tiene valor. Uno tiene que vivir su propia vida tan totalmente como le sea posible, entonces, sólo entonces y únicamente entonces, la alegría llega. No antes, no después. Completa y absolutamente de acuerdo, que ni que, mis amigos.

1 de septiembre de 2010

LA CONFIANZA

En este rincón de la red para opinar y sobre todo para reflexionar, he hecho mucho hincapié en distintas ocasiones en eso que viene con nuestro cuerpo cuando nacemos. Es parte, incluso, de nuestra anatomía humana que vive dentro del corazón y, me refiero precisamente a los valores. Quien se olvida de ellos comienza a involucionar, es decir, ir hacia atrás y a convertirse en bestia. Los valores es lo que nos hace evolucionar y volar, y hoy en concreto quiero hablarles de la confianza en base a la manera en que personalmente la entiendo y la materializo con la gente que amo.

Pues bien, la confianza, podríamos decir que es casi como nuestra obligación actualmente. En un mundo como este, ¿cómo confiar en el mundo? El maestro más grande que pisó la Tierra, llamado Jesús (independientemente de cualquiera que sea su religión, que son muy respetables absolutamente todas las religiones del mundo), nos enseñó algo muy claro al referirse “al poner la otra mejilla”.

Poner la otra mejilla no es cuando a uno lo cacheteen, uno vaya pidiendo otra cachetada, no. Poner la otra mejila significa volver a confiar en la raza humana o volver a confiar en las personas. Incluso cuando nos den una cachetada, porque sólo quien confía, puede llegar a ver materializado lo más profundo de su corazón y sus anhelos más hermosos que hay para este mundo. Confiar es ensencial y fundamental para no caerse o no contaminarse o no dejarse arrastrar por lo que pareciera ser una gran oleada impura de lodo espeso que esta ocurriéndole al mundo.

Confiar es admitir y reconocer nuestros temores y enfretarlos cara a cara, es tener la fortaleza de pedir ayuda y la humildad de aceptarla. Confiar es defender nuestros principios sin preocuparnos por lo que otros dirán. Confiar es escuchar a nuestro corazón, vivir nuestra vida y no aceptar sino lo que para nosotros es mejor. Confiar es tomar el primer paso, dar un gran salto o cambiar el destino, nuestro camino. Confiar es intentar lo que nadie supo hacer y creen imposible realizar. Confiar es mantener el espíritu en los desencantos y considerar las derrotas no como el fin, sino como un nuevo comienzo.

Confiar es creer que por fin las cosas mejorarán aunque por ahora parezcan peores. Confiar es tener responsabilidad sobre nuestras acciones y saber admitir nuestros errores sin culpar a los demás, es confiar no en los demás, sino en nuestra habilidad y esmero para triunfar. Confiar es negarse a rendirse, aunque la posibilidad nos intimide. Confiar es trazar nuestra meta, mantenernos bien en una meta y hallar soluciones para los obstáculos. Confiar es pensar en grande, apuntar muy alto y llegar muy lejos. Confiar es adoptar un sueño y hacerlo todo, arriesgarlo todo, no rendirse jamás ante ningún obstáculo para tornarlo realidad. Eso es confiar y es uno de nuestros valores que vive en el corazón. ¡Que ni que!

17 de julio de 2010

LA FELICIDAD EN PAREJA

Quiero compartir lo que pienso acerca de la felicidad en pareja. Debo decir que para escribir estas palabras me ha sido de gran inspiración una maravillosa persona a quien adoro con todo mi corazón.

Hay muchas personas que creen que la felicidad en pareja comprende una relación de co-dependencia, o que gira en torno a cuestiones materiales como el dinero, un coche, obsequios, etc., y eso es verdaderamente erróneo pues el amor que es alimentado de regalos, siempre estara hambriento. La felicidad en pareja es en verdad algo que se encuentra sólo en el corazón de cada una de las personas.

Sólo cuando estás bien contigo puedes estar bien con los demás, sólo cuando manejas tu soledad puedes manejar una relación; necesitas valorarte para valorar, quererte para querer, respetarte para respetar y aceptarte para aceptar ya que nadie puede dar lo que no tiene dentro de sí. Ninguna relación te dará la paz que tu no crees en tu interior, ninguna relación te brindará felicidad que tu no construyas. Sólo podrás ser feliz con otra persona, cuando seas capaz de decirle "no te necesito para ser feliz", sólo podrás amar siendo independiente hasta el punto de no tener que manipular ni manejar a lo que dices querer.

Sólo se podrá ser feliz cuando dos personas felices se unen para compartir su felicidad, no para hacerse feliz uno a la otra. Para amar necesitas una humilde autosuficiencia, necesitas autoestima y la práctica de una libertad responsable. Pretender que otras personas nos hagan felices y llenen todas nuestras expectativas es una fantasía narcisista que sólo trae fustraciones. Por eso amate mucho, madura y el día que puedas decirle a la otra persona "sin ti me la paso bien", ese día estarás más preparado para vivir con una pareja.

Sólo una persona que se atreve con todo el amor y con toda la transparencia del mundo a decirle a su pareja "sin ti estoy bien, me la paso bien y te amo porque no te necesito", solamente así, se puede llegar a ser verdaderamente responsable en el amor y encontrar entonces la felicidad, cuando la felicidad no depende de la otra persona sino que se es feliz cuando la otra persona esta feliz, este o no este con nosotros. Ese es el grado del amor verdadero porque para los guerreros de la luz no existen los amores imposibles, los guerreros de luz no se dejan intimidar por el silencio, por la indiferencia o por el rechazo. Saben que tras la máscara de hielo que usan las personas existe un corazón de fuego.

Por eso los guerreros o guerreras arriesgan más que otras personas, buscan incesantemente el amor de alguien, aún cuando eso significa escuchar muchas veces la palabra "no", regresar a casa derrotado, sentirse rechazado o rechazada en cuerpo y alma, un guerrero o una guerrera no se deja asustar cuando busca lo que necesita y sin amor es nada, pero conste que no el amor de dependecia. El amor no atrapa, el amor no exige, el amor no chantajea y el amor no amarra. El amor, creo yo, es libertad y sólo se halla en la búsqueda de uno mismo hacia su interior. Que ni que!